¿Qué significa realmente sentir “Pasión”?

La palabra PASIÓN viene del latín passĭo, -ōnis, y este calco del griego πάθος (pázos), que significan “padecer”, “sufrir” o “tolerar”. Esta palabra, debido a su raíz, indica un estado pasivo, teniendo en cuenta que el verbo patior  dio también un gran número de palabras como  paciente, pasivo, impaciente, paciencia, compatible, compasión,  patíbulo,  padecer y compadecer.

Ahora bien, lo realmente interesante es el porqué para los antiguos esta palabra significaba esto.  La razón es que en aquella época prevalecía el sentido de pérdida del control y esto implicaba la perdida de la esencia de la dignidad propia; entonces, veían la pasión como el hecho de padecer la invasión de una fuerza indomable y, además, sufrir la humillación de no ser dueño de uno mismo; esta apreciación coincide con la primera, tercera y cuarta definición dada por el “DLE”:

1.f. Acción de padecer.

3. f. Lo contrario a la acción.

4. f. Estado pasivo en el sujeto.

~ de ánimo.

  1. f. Tristeza, depresión, abatimiento, desconsuelo.

Entonces,  pasión deriva del verbo padecer y, en ese sentido, la pasión implica siempre sufrimiento, además, comparte origen etimológico con la palabra paciencia, entonces, también es algo que no se ha logrado, que se espera, es un deseo no cumplido y los deseos no cumplidos llevan siempre al sufrimiento.

Grandes autores como Emilio Alarcos, filólogo español, catedrático emérito de la Universidad de Oviedo y miembro de la Real Academia Española y de la Academia de la Lengua Asturiana, han compartido este significado de pasión diciendo: “Procuro no tener demasiada pasión. La pasión es dejarse ir, transformarse en un sujeto pasivo”.

Ahora, no saquemos conclusiones tan aceleradamente,  la palabra tal y como la conocemos en la actualidad apareció por primera vez en el siglo XII. Utilizada por eruditos cristianos para describir el sufrimiento voluntario de Cristo, englobando los episodios evangélicos que narran los sucesos protagonizados por él, entre la última cena y su crucifixión y muerte,  lo que nos da a entender  porqué el segundo, octavo y noveno significado  de pasión en el “DLE” es:

2. f. por antonom. Pasión de Jesucristo. ORTOGR. Escr. con mayúscula inicial.

8. f. Sermón sobre los tormentos y muerte de Jesucristo, que se predica el Jueves y Viernes Santo.

9. f. Parte de cada uno de los cuatro Evangelios, que describe la Pasión de Cristo.

Pero en este momento “pasión” no significaba tan solo sufrir, sino que se refería a un sufrimiento voluntario. Aclaremos: una cosa es sufrir y ser una víctima,  y otra muy distinta es estar dispuesto a sufrir por defender una causa, algo por lo que estaríamos dispuestos a pagar un precio; es por esto que se le llama “Pasión de Cristo”, porque fue un sufrimiento voluntario por una causa, Él estuvo dispuesto a sufrir por lo que amaba: su padre (Dios) y sus hermanos (toda la humanidad).

En la actualidad, cuando vemos o escuchamos la palabra pasión, en lo primero que pensamos  es  en “un intenso amor romántico” o un sentimiento muy intenso  por otra persona, por uno mismo, por alguna actividad, deporte, arte o idea. Se piensa, que quien siente pasión sufre un desborde emocional tan grande que le impide razonar, simplemente se deja llevar por esa emoción (Pasividad). Las ideas se desordenan, no puede pensar y toma las decisiones por impulsos. Esta “pasión” aparece repentinamente y es fugaz,  pues como no es racional, es difícil sostenerla con el tiempo. Lo que explica el quinto, sexto y séptimo significado que nos da el “DLA”:

  1. f. Perturbación o afecto desordenado del ánimo.
  2. f. Inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona.
  3. f. Apetito o afición vehemente a algo.

Pero, ¿cómo pudo esta palabra pasar de ser un sufrimiento voluntario a ser un sentimiento intenso y carente de razón hacia alguien o algo? Bueno, ninguna palabra muta su sentido porque sí, sino que se dan fenómenos culturales y sociales para que esto ocurra; para descubrir cómo esta palabra cambió tan drásticamente debemos mirarla desde el ámbito histórico.

En la Antigüedad se utilizaba el concepto de “Pasiones” ligado al concepto de “Alma”, bien sea en Platón o en Aristóteles. Existía un interés filosófico por las pasiones, podemos encontrarlo principalmente en los estoicos, quienes admitían cuatro pasiones: el deseo; la alegría; el miedo y la tristeza. Los epicúreos, por su parte, aceptaban igualmente la alegría y el deseo, pero entendían por miedo y tristeza, simplemente el dolor. Luego, los peripatéticos aumentarían el número de pasiones: cólera, sufrimiento, miedo, piedad, confianza, alegría, amor y odio. Los estoicos decían que las pasiones eran radicalmente malas y debían extirparse, mientras los epicúreos proclamaban que debíamos seguirlas y “vivir la vida”.

En la Edad Media, la cuestión del origen del mal fue una de las preguntas fundamentales de la filosofía y de la teología. Santo Tomas, a la manera de Aristóteles, al distinguir cinco facultades principales del alma (vegetativa; sensibilidad; apetito; motricidad y entendimiento), no concibe una diferencia de naturaleza entre la pasión y la voluntad, pues ubica a las dos dentro de la facultad del apetito. Para Santo Tomás, en el hombre hay dos apetitos, uno sensible y el otro racional. En el apetito sensible es donde encontramos las once pasiones: amor, odio, deseo, aversión, alegría, tristeza, esperanza, desesperación, miedo, audacia y cólera. En cambio, el apetito racional es iluminado por la inteligencia. En ese sentido, es verdad, no hay voluntad sino un mero dejarse ir. Así, por ejemplo, en Santo Tomás, se plantea que las criaturas razonables tienen una tendencia natural a hacer el bien y no el mal. Lo razonable será entonces lo que nos acerque al bien, y lo sensible (las pasiones) lo que nos acerque al mal.

De esta manera, hemos visto cómo hasta mediados del siglo XVI se solía asociar el término pasión a sufrimiento pasivo e irracional, en especial con un contenido bíblico referido a la “Pasión de Jesucristo” en la cruz. Pero es con el filósofo francés Michel de Montaigne (siglo XVI) donde se empieza a comprender pasión como “movimiento del alma”, un tanto desprendido ya de la Biblia.

Más adelante  la pasión cambió de significado detrás de filósofos como Descartes, Spinoza y otros románticos, pues, durante largos períodos históricos, las pasiones fueron condenadas por dominar y distorsionar la “clara visión” del ser humano, pues para los antiguos el  “hombre de bien” debía estar libre de “los demonios de las pasiones” a través de la disciplina y el autocontrol. A estos nuevos filósofos les debemos la idea de que las pasiones son realmente necesarias y se descubre lo inadecuado de entender a las pasiones como un simple enceguecimiento de la razón.

Ahora, aunque analizan las pasiones desde una visión más “moderna”, Descartes intenta controlar las pasiones a través de una razón represiva, mientras que Spinoza se ocupa del desarrollo de las pasiones como potencias productoras de actos. La pasión es entendida como una deficiencia con relación a la acción y al conocimiento e implica una barrera y una adecuación. Por ello, el esfuerzo ético consiste en transformar las pasiones tristes en pasiones alegres y estas en acciones.

En este sentido Spinoza reconoce que las pasiones son un fenómeno de la naturaleza, tanto en sus aspectos negativos como en los positivos. Pero ello no lo conduce a plantear cómo suprimirlas o dominarlas sino, por el contrario, cómo comprenderlas para tomar mayor conciencia de ellas y utilizarlas en el desarrollo de la potencia del ser.

En cambio prima en Descartes la idea de un “dominio de las pasiones”, de moderar los impulsos más humanos, en Spinoza es el “deseo” el que motoriza el actuar, el que potencia.

Muchos de los grandes personajes de la historia apoyan la idea de la pasión de Spinoza como eso que estimula la acción, por ejemplo:

En cambio, otros coinciden con Descartes en  la idea de un “dominio de las pasiones”, por ejemplo:

Las ideas de Descartes se quedan en el pensamiento, las de Spinoza nos movilizan a actuar, no falta en él la reflexión, pero es una reflexión que inquieta. Pone al hombre en el lugar central y le da poder, ahuyentando todo tipo de temor que lo inmovilice, lo hace participativo; Incrementa su potencia individual y colectivo a través de la orientación de las pasiones y hace a los hombres más autónomos y libres.

Entonces, el hombre  ya no es el ser solitario del cartesianismo, sino el hombre que se completa junto a otro hombre, que necesita de la presencia de los demás para ser y que cuenta con sus pasiones para potenciarlas en su beneficio y poder así ser un hombre más pleno.

Como ejemplo de la idea contemporánea que existe sobre la “Pasión”, existe un eslogan que representa muy bien la idea de Spinoza  sobre ver la pasión como una fuerza que produce una acción. La encontramos los colombianos en el proyecto creado por el gobierno nacional para buscar el interés de los extranjeros por visitar y adquirir los bienes y servicios que ofrecemos en nuestro país, además de promover la economía y  la generación de empleo para los colombianos en general, “COLOMBIA ES PASIÓN”. La empresa publicitaria nos explica su sentido: “se ve la pasión como la fuerza que nos mueve día a día, que nos impulsa a mejorar, y a hacer las cosas con entrega, es la fuente de donde surge nuestra extraordinaria tenacidad e intensidad por todo lo que hacemos. Es la mejor materia prima de los ciudadanos colombianos”.

Es impresionante como una palabra puede definir de manera global a todo un país y cambiar su imagen ante el mundo entero, de conceptos como “guerrilla”, “violencia” y “narcotráfico” a otros como “riqueza”, “calidad de productos”, “gente trabajadora”, “belleza en todo sentido”, “calor humano”, “buena adaptación al cambio”, etc. También, el diseño del logo de la campaña reúne cinco elementos que sintetizan la percepción de los colombianos respecto del significado del término “pasión”: el corazón, el fuego, una silueta femenina, el color rojo y una flor. ¿Te parece conocido?

Para concluir pienso que el proponerse definir específicamente un sentimiento es renunciar a comprenderlo completamente, pues abarca muchos sentidos y es visto desde infinidad de perspectivas. Sin embargo, se puede decir que según todo lo que conforma este concepto, ahora entendemos que no es un simple sufrimiento como originalmente se creía ni  es aquello que nos aleja del bien, tampoco es algo que nos vuelve completamente irracionales o pasivos (a no ser que nos dejemos dominar, pues, también debemos tener en cuenta que una pasión descontrolada, se convierte  en adicción); pero sí es una emoción necesaria y fuerte que nos incita a la acción y a cumplir con nuestros objetivos cueste lo que cueste, nos exige el máximo esfuerzo; podría agregar que cuando descubrimos la causa por la que estamos dispuestos a pagar un precio también descubrimos la pasión, la misión y el propósito de nuestra vida.

La pasión que es la voluntad de sufrir por lo que amamos, es la puerta que nos conduce a nuestro camino, lo que nos ayuda a concluir nuestros proyectos y esto es lo que separa a quienes tienen pasión de quienes carecen de ella. Finalmente, según Dante Alighieri, no puede comprender la pasión quien no la experimenta, así que: ¿sientes pasión?  ¿estás realmente dispuesto a sufrir por lo que amas?

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